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lunes, 5 de diciembre de 2011

Podrás correr, pero no escapar

 




 " El valor no es la ausencia del miedo, sino el miedo junto a la voluntad de seguir."
Feliciano Franco de Urdinarrain


Cuando somos niños, nuestros miedos toman forma de monstruo  que se esconden debajo de nuestras camas y armarios y que no nos dejan conciliar el sueño durante la noche… Cuando crecemos esos monstruos se transforman en miedos que nos persiguen por la mañana, tarde y noche. El miedo se transforma en inseguridades que nos limitan y ponen a prueba. Y nos preocupamos,  porque a diferencia de cuando somos pequeños, sabemos, que esos monstruos no se encuentran debajo de nuestra cama, sino dentro de nosotros.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Huellas de vida 2#






Pasaste por mi vida arrastrando los pies, dejando huellas en la nieve para que después te siguiera… Pero tú no te dabas cuenta de que la nieve sigue cayendo, y las huellas se borran.  

domingo, 30 de octubre de 2011

Huellas de vida 1#


 

"Nuestras huellas dactilares, 

no se borran de las vidas que tocamos."


El siempre supo vivir. Lo hizo de la mejor manera. Se lo notaba en la mirada. La gente mira, el admiraba, admiraba cada instante. Miraba, con alegría, con ilusión. Como si todos los días recibiera un regalo, el más maravilloso.
Por eso cuando se despidió lo hizo con una sonrisa, mejor imposible. Me recuerdo diciéndole que me enseñara a vivir como él lo hacía, como si cada instante fuera el último. Pero siempre decía que no se enseñaba, que se aprendía, y que algún día yo lo haría. Y es paradójico decir que ahora que se ha ido, lo he entendido.


lunes, 19 de septiembre de 2011

Envejecer es inevitable, madurar es opcional.

"Madurar es traicionarse a uno mismo"

 
Madurar es darse cuenta de que los finales felices son cuentos sin acabar. Que el príncipe azul no te besará al final de la fiesta y que tu hada madrina no aparecerá para ayudarte. Madurar es dejar de reír y empezar a llorar. Asumir que no habrá más “pinta y colorea” en la vida, y que el peso que llevamos en nuestros hombros será mayor que el de nuestras mochilas. Madurar es asumir que nunca seremos astronautas y que no iremos a la luna. Y aceptar que la vida es una lucha diaria. 
Sabes que empiezas a madurar cuando dejas de preguntarte de donde viniste y te niegas a decir dónde vas.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Ahogarse en tierra firme



No me rendí tan fácilmente. Nadé. Nadé hasta que no pude más. Me resistí a la salida fácil y elegí luchar, nadar, mantenerme a flote. Pero luego pensé si valía la pena, si no era mejor desaparecer, como si nunca hubiera existido, como si nada hubiera pasado. Moví los brazos y pataleé con las piernas una última vez, y luego me hundí. Bajo del agua las preocupaciones no eran tan importantes, los problemas no eran tan graves y mi consciencia estaba más limpia. Todo lo que algún día fui desapareció dejando paso a la nada, al vacio. El mismo que yo dejé al rendirme.